Cada 5 de octubre, X se llena del hashtag #JamesBondDay. Más de 60 años después de su primera aparición en pantalla, 007 sigue siendo tendencia. Y la pregunta que lo domina todo es una sola: ¿quién será el próximo James Bond?

La fecha no es casual. El 5 de octubre de 1962 se estrenó en Londres Agente 007 contra el Dr. No. Ese mismo día The Beatles publicaban su primer sencillo, Love Me Do. Dos mitos de la cultura británica nacían a la vez, y con aquella película empezó la saga más longeva de la historia del cine.
Desde entonces, James Bond ha cambiado de rostro seis veces, de enemigo en cada década y de manera de entender el mundo. Y precisamente por eso sigue vivo. Este es el recorrido de las 25 películas oficiales de Eon Productions, actor por actor.
| Actor | Años | Películas | Qué reflejaba |
|---|---|---|---|
| Sean Connery | 1962-1971 | 6 | Guerra Fría, glamour y cambio cultural de los 60 |
| George Lazenby | 1969 | 1 | La juventud y la contracultura; un Bond que se enamora y se casa |
| Roger Moore | 1973-1985 | 7 | Ironía, espectáculo y modas de los 70 y 80 |
| Timothy Dalton | 1987-1989 | 2 | El cine de acción más duro y violento de los 80 |
| Pierce Brosnan | 1995-2002 | 4 | Fin de la Guerra Fría y crisis de identidad |
| Daniel Craig | 2006-2021 | 5 | Tras el 11-S: un héroe vulnerable y herido |
Sean Connery: la Guerra Fría con esmoquin
Cuando Sean Connery apareció en pantalla, el mundo estaba partido en dos bloques. Bond era la fantasía perfecta de aquella época: un agente británico elegante, seguro de sí mismo y capaz de salvar el planeta con un martini en la mano. Los gadgets, los villanos con guaridas imposibles y los viajes exóticos vendían algo muy concreto: glamour, optimismo tecnológico y la sensación de que Occidente tenía la situación bajo control.

Connery fijó el molde que todos los demás tendrían que heredar o romper: físico, ironía seca y una mezcla de elegancia y brutalidad. Tras seis películas, se cansó del personaje y dejó un hueco que parecía imposible de llenar.
George Lazenby: el Bond que duró una sola película
Ese hueco lo ocupó George Lazenby, un modelo australiano sin experiencia como actor. Protagonizó Al servicio secreto de Su Majestad (1969) y, sin embargo, no volvió a ser Bond. ¿Por qué duró tan poco?
La respuesta tiene nombre propio: Ronan O'Rahilly, el influyente empresario irlandés que fundó Radio Caroline, la emisora pirata que sacudió el Reino Unido de los 60. Su cercanía con Lazenby fue decisiva. Le convenció de que Bond era una reliquia que no sobreviviría a la era hippie, y Lazenby renunció a un contrato para más películas. Con el tiempo ha reconocido que fue mal aconsejado, y muchos fans creen que directamente le engañaron.
Su película es, además, un eco de su tiempo. Bond se rejuvenecía al ritmo de la época: un Bond más joven, con el pelo más largo, en plena revolución juvenil. Y se atrevía con algo inédito: enamorarse y casarse, para acabar la película con un final amargo que la saga tardaría décadas en repetir.
Roger Moore: el Bond que llegó tarde, y con humor
Roger Moore pudo haber sido Bond mucho antes. Pero su compromiso con la serie de televisión El Santo se lo impidió, y cuando por fin recogió el testigo en Vivir y dejar morir (1973) ya tenía 45 años. Con él, 007 se volvió más ligero, más irónico y más espectacular.

Fueron siete películas que van pegadas a su época. La saga se subió al cine blaxploitation, a las artes marciales y, tras el éxito de La guerra de las galaxias, incluso al espacio en Moonraker. Mientras la tensión entre bloques se relajaba, Bond llegó a aliarse con una agente soviética en La espía que me amó. El tono bajó la guardia porque el mundo también lo hacía.
Timothy Dalton: el Bond más oscuro, y un gran acierto
Timothy Dalton fue un actor que se empapó de Bond. Leyó a Ian Fleming, buscó al personaje de los libros y quiso devolverle el peligro. Ya le habían ofrecido el papel años antes, pero se sintió demasiado joven. Cuando llegó Alta tensión (1987) y, sobre todo, Licencia para matar (1989), el cine había cambiado: más acción, más sangre y más venganza.
Sus dos películas son un reflejo de esa deriva. Licencia para matar, con un Bond que rompe con el servicio y se lanza a una cruzada personal, recuerda al cine de justicieros de Charles Bronson, el de Death Wish. Fue una de las más violentas de la saga hasta entonces, y el público no estaba del todo preparado. Después, una disputa legal paralizó la franquicia durante seis años. Hoy, ese Bond más oscuro se reivindica como un gran acierto.
Pierce Brosnan: el Bond que sufre en los 90
Pierce Brosnan estuvo a punto de ser Bond en 1986, pero su serie Remington Steele fue renovada justo a tiempo para impedírselo, y el papel pasó a Dalton. Lo hizo años después con GoldenEye (1995), y con él llegó otro cambio: el Bond de los 90 ya no era invencible. Sufría, y se notaba en pantalla. El tabaco, tan presente en los primeros Bond, casi desapareció.

Con la caída del Muro de Berlín, Bond se quedó sin enemigo claro. GoldenEye respondió con una jugada inteligente: una M interpretada por Judi Dench que le llamó dinosaurio sexista y reliquia de la Guerra Fría. En Otro día para morir (2002), Bond es capturado, torturado durante meses y repudiado por los suyos. La saga hablaba de sí misma, y de un público que ya no aceptaba el machismo de antes.
Daniel Craig: el Bond que sangra, ama y muere
Tras el 11-S y con la sombra de Jason Bourne, Casino Royale (2006) lo cambió todo. Daniel Craig no solo era un Bond más fuerte y destructor. Era un novato que aún tenía que ganarse su licencia, y que se enamora. La muerte de Vesper deja un luto que recorre sus películas, algo impensable en los Bond anteriores.

Skyfall (2012) habló de vigilancia digital y de instituciones que envejecen, y mostró a un Bond bebiendo con claros síntomas de alcoholismo, aunque sin el protagonismo que ha tenido en otras épocas. Y Sin tiempo para morir (2021) se atrevió a algo nunca visto: Craig es el único Bond que cierra su arco, hasta el punto de morir. Un error, para muchos, y también para nosotros: la muerte de un personaje que siempre había sido inmortal dejó a la saga sin su regla de oro.
Por qué Bond es un reflejo de la sociedad
Bond nunca ha sido solo entretenimiento. Cada película guarda las obsesiones de su momento: el miedo nuclear, la caída del comunismo, el terrorismo global, la tecnología y la vigilancia, el cambio en el papel de las mujeres. Los villanos, los aliados e incluso cómo se escribe a los personajes femeninos cuentan cómo pensaba cada generación.
Los 60 pedían glamour y una Guerra Fría con humor. Los 70 reflejaron un mundo en distensión y una moda tras otra. Los 80 llegaron con más acción y menos filtros. Los 90 exigieron mirarse al espejo. Y el siglo XXI trajo un héroe tan humano que acabó pagando su precio. Por eso la saga ha tenido que evolucionar para no convertirse en pieza de museo. Quien sigue a Bond sigue, de rebote, la historia de las últimas seis décadas.
Bond y la sastrería: el traje como personaje
En Suits & Shirts no podíamos dejar pasar esto. Pocas sagas han influido tanto en cómo se viste un hombre. Para Dr. No, el sastre Anthony Sinclair vistió a Connery con un corte ajustado y sobrio que marcó escuela. Brosnan se asoció con Brioni, y Daniel Craig pasó a vestir Tom Ford. El traje de Bond ha cambiado como lo ha hecho la sociedad: del corte clásico británico a la silueta más entallada y moderna de hoy.
La nueva era: Amazon MGM, Villeneuve y un 007 por descubrir
Tras la salida de Daniel Craig, la franquicia ha entrado en un capítulo totalmente nuevo. La próxima película, conocida como Bond 26, estará dirigida por Denis Villeneuve, con guion de Steven Knight, creador de Peaky Blinders. Según Deadline, la idea es un nuevo comienzo que no continúa la historia de Craig y que busca a un actor británico joven. Las primeras informaciones apuntan a un rodaje en 2027 y a un estreno a finales de 2028.
¿Y el actor? La productora Amy Pascal ha dicho que el equipo está siendo "muy, muy metódico" y que el final de este año es una buena apuesta para conocer el nombre. Mientras tanto, los rumores no paran. Se han barajado nombres como Callum Turner o Jacob Elordi, pero ni Amazon MGM Studios ni los productores han confirmado ningún reparto oficial. Hoy por hoy, son solo eso: rumores.
Estamos impacientes
Quien sea elegido tendrá un reto enorme: heredar a Craig y, a la vez, aportar algo nuevo. En este #JamesBondDay solo queda una cosa por hacer: esperar, especular y volver a ver las películas que ya existen. Nosotros seguiremos pendientes, y actualizaremos este artículo en cuanto se anuncie el nuevo 007.
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